Nosotros 2018-11-01T22:04:49+00:00

Acompañando al productor Misionero

La Asociación de Plantadores de Tabaco de Misiones se creó el 10 de junio de 1983 como respuesta a la necesidad del sector de autoprotegerse en relación a las condiciones del mercado.
Desde entonces, se dedica a cuidar a los tabacaleros brindando servicios sociales, médicos y fortaleciendo su actividad económica a través de diferentes tipos de acciones concretas y programas.

Muchas personas que no conocen nuestras actividades, especialmente en los países desarrollados, se preguntarán cómo una institución que promueve el cultivo del tabaco dedica esfuerzos en cuestiones relacionadas a la salud.
Puede parecer, a primera vista tal vez, un tremendo contrasentido difícil de digerir. Sin embargo, desde el inicio de la Asociación Plantadores de Tabaco de Misiones (APTM), la atención de la salud estuvo en la meta de los dirigentes del sector tabacalero, porque, además, la realidad marca que la actividad socio-económica que genera el sector tabacalero es de suma importancia en el contexto provincial.
APTM nace en un momento en el que había por un lado muchos productores, y por el otro, pocos compradores-acopiadores. Esta distorsión producía en ese entonces condiciones poco favorables a los colonos en lo relativo a los precios de acopio de los distintos tabacos producidos en la provincia.
En este sentido, el precio que recibía y recibe hoy el productor está conformado por el precio de acopio, que paga la firma acopiadora de tabaco, más el precio que abona del Fondo Especial de Tabaco. Este recurso nace, producto de la Ley Nacional 19.800 y sus modificatorias, por el cual se grava el paquete de cigarrillo en un 7 por ciento. Constituye un recurso productivo que lo genera el fumador de cigarrillo y que el Estado a través del órgano de aplicación, la Secretaría de Agricultura, Pesca y Alimentación de la Nación, lo distribuye entre las provincias productoras de tabaco, de conformidad a lo establecido en dicha ley.
El sector estaba formado por pequeños productores minifundistas, una hectárea de tabaco en una superficie total de 25 hectáreas promedio, que en general hacían de esta actividad su principal fuente de ingresos; los otros cultivos conformaban producciones de autoconsumo. Carecían en su mayoría de luz eléctrica y una gran cantidad de ellos vivían en tierras fiscales y otros como intrusos en tierras privadas. Si bien esta situación ha mejorado, todavía dista mucho de lo que aspira el productor tabacalero. Sin embargo, la ambición por un mejor precio no fue ciertamente el único objetivo. Sino atacar otros aspectos que hacía a la vida de los agricultores y su familia. Ellos estaban relacionados a los aspectos económicos y sociales.
En lo económico, inmediatamente se abocó a la conformación de una cooperativa de productores, para así poder participar directamente en la comercialización del producto, de manera que sirva como ente regulador del precio, en ese sentido se crea en 1984 la Cooperativa Tabacalera de Misiones Ltda., con su moderna planta procesadora de tabaco. Años después reactiva la Cooperativa Frigorífica L.N. Alem, Ltda. incursionando así en un proceso de diversificación y reconversión productiva.
En lo social, inicia gestiones a fin de dotarle a los colonos y su núcleo familiar de servicios médicos asistenciales, los cuales carecían de toda protección de esa naturaleza. Ello constituyó un aspecto esencial para la vida de la familia tabacalera.
En otro orden de cosas, conforma un Fondo Solidario Para Contingencias Climáticas, constituyendo éste el primero y único que existe en la provincia de Misiones como seguro agrícola.
La organización de los productores, con sus realizaciones, no solamente colaboró y quitó un gran peso económico y social al Estado, también contribuyó eficazmente a contener al hombre y a sus hijos en sus chacras, con el significado que de ello deriva.